La historia de Armando

Una vida transformada…

vidas transformadas, armando

Soy Juan Armando Calvo Müler, tengo 63 años y nací en Madrid. Pasé 26 años de mi vida consumiendo, entre medias hice varias paradas de consumo, y en el proceso estuve internado en varios centros. Era politoxicómano y consumía sobre todo heroína y cocaína.

Entre en el mundo de la adicción a las drogas por diferentes factores, pero principalmente lo hice porque estaba decepcionado conmigo mismo, con lo que pasaba dentro de mi. Seguía pasando el tiempo y esa sensación no me abandonaba, no encontraba sentido a la vida. Tenía que mantener la adicción por lo complicado que era dejarlo y porque la falta de propósito y de sentido cada vez se hacían más grandes según mi criterio y mi forma de ver la vida.

Mi vida antes de entrar en Fuente de Vida estaba centrada en el consumo, mi preocupación diaria era la de conseguir la dosis que necesitaba, intentaba siempre que esta situación no llegará a afectarme legalmente, y que no tuviera grandes repercusiones en mi vida sociales y sobre todo con mi familia.

Ingrese en Fuente de Vida en el 2014 y salí en el 2019, estuve 5 años. Allí, finalmente, encontré un sentido para vivir, conocí a Cristo. Él me permitió vivir y experimentar todo aquello que había buscado durante tantos años y que de ninguna otra manera había encontrado hasta ese momento. Encontré esa plenitud que deseaba tener. Hablo de amor, paz, benignidad, gozo, consuelo, … tantas cosas que es difícil explicar con palabras. Aunque había situaciones complicadas, nunca deje de experimentar toda esta riqueza espiritual en Cristo, en lugar del odio, rencor, envidia y otras muchas porquerías, que antes atormentaban mi alma, me esclavizaban y amargaban la existencia.

Os preguntaréis como es mi vida hoy, puedo decir que mi vida es un regalo celestial, del cual doy gracias a Dios por ella cada día. Él me da más que suficiente, no tengo necesidades porque Él suple en todos los aspectos. Ahora vivo sin excesos para no cambiar el rumbo y aún tengo muchos fallos por los que no dudo en pedir perdón, buscando siempre como ir corrigiéndolos con la ayuda de Él.

Me gustaría despedirme diciendo que Jesús de Nazaret es mi salvador, mi ejemplo a seguir, al que amo porque Él me amo primero. Desde el día que me arrepentí y le pedí perdón por mis pecados, el me ofreció una relación sincera, siempre esta dispuesto a escucharme, en Su Palabra hay vida, tiene perdón, el solo tiene amor y vida en abundancia para darnos, vida eterna. Él nos ha demostrado todo esto dando Su vida en la cruz, sufriendo lo indecible por ti y aunque me cueste creerlo, también por mi. Es por esto, que mi agradecimiento nunca será el suficiente.

¿Se puede pedir más?

Gracias Señor.